La senda fluvial del río Pisueña
Hay algo en el sonido del agua que resetea instantáneamente la energía de los niños (y la nuestra). Hoy vamos a descubrir una nueva ruta fluvial que transcurre por el curso del río Pisueña, uniendo los barrios de Pomaluengo y La Cueva, en pleno corazón de Castañeda.
Sí, lo confesamos: es la segunda ruta seguida que publicamos junto a un río, ¡pero es que no podemos evitarlo! Las sendas fluviales son sinónimo de plan perfecto para nuestros peques. Son frescas, prácticamente llanas y suelen tener esa deliciosa sombra que solo puede aportar la vegetación de ribera.
A lo largo de este recorrido por los Valles Pasiegos, el paisaje se abre paso entre verdes intensos y el murmullo del agua, creando una ruta preciosa y muy cómoda que será una auténtica delicia tanto para los mayores como para los más pequeños de la casa.
El río Pisueña: El latido de los Valles Pasiegos ⛰️🐄
Para entender este paseo, primero hay que conocer a su protagonista. El río Pisueña nace en las montañas de Selaya y recorre más de 36 kilómetros dibujando el paisaje de los Valles Pasiegos hasta entregarse al río Pas en Vargas.
Lo bonito de esta ruta con niños es que acompañamos al río en sus últimos estertores, justo cuando su cauce se vuelve más calmado antes de desaparecer.
Es una forma genial de descubrir el río que da nombre a una de las rutas más famosas de Cantabria, la ruta del Nacimiento del Pisueña; una excursión que nos encanta, pero que todavía nos parece un poco pronto para recomendarla si vais con peques que no estén acostumbrados a caminar mucho. Hay que salvar desniveles, partes de la senda menos visibles o alambradas.
En Cantabria con niños, la seguridad de nuestros peques es innegociable, así que esta senda fluvial del Pisueña para niños y niñas es una forma ideal para ir haciendo boca y conocer a uno de los tres ríos que forman los Valles Pasiegos. ¿Sabes cuáles son los otros dos? Lo puedes poner en la sección de comentarios al final del artículo 😉
Las aguas frescas del Pisueña son un refugio perfecto para la fauna y un rincón muy querido por los pescadores de la zona. De hecho, en el tramo del «Puente del Diablo» es habitual cruzarse con gente tentando a la trucha durante los meses de primavera y verano, lo que siempre suele despertar la curiosidad de los niños.
En el final de su cauce, el Pisueña nos regala un entorno tranquilo y sombreado, ideal para dejarse llevar por el murmullo de la corriente y disfrutar de la naturaleza cántabra sin las complicaciones de los grandes desniveles.
¿Cómo llegar a la ruta fluvial del río Pisueña?
Nosotros solemos salir desde otro punto, pero los puntos señalados en Google Maps están equivocados, y preferimos evitar confusiones. Lo más seguro y sencillo, aunque no tenga demasiado glamour 😅, es partir desde el parque infantil que se encuentra justo detrás del punto limpio de Castañeda.

Llegar al punto de inicio es sumamente sencillo gracias a la excelente comunicación de Castañeda. Si venís por la autovía del Cantábrico (A-8), debéis tomar la salida 218 (hacia N-634/Pámanes/Vargas). Una vez fuera, seguid las indicaciones hacia la N-634 en dirección a Santander.
Apenas recorridos un par de kilómetros por la nacional, al llegar al barrio de Pomaluengo, veréis el desvío señalizado hacia el Punto Limpio de Castañeda. Es una zona muy cómoda porque cuenta con una amplia explanada donde se puede aparcar el coche sin ninguna complicación.
El verdadero secreto se esconde detrás de las instalaciones del punto limpio. Allí, resguardado y junto a la ribera, aparece un fantástico parque infantil equipado con tirolina. Es el lugar perfecto para que los peques descarguen los nervios del viaje antes de empezar a caminar. Desde la parte trasera de este parque nace oficialmente el sendero que se interna en la vegetación de ribera y nos guía, siempre acompañando el curso del agua, en dirección al barrio de La Cueva.

La senda fluvial del Pisueña comienza en este área recreativa, que son proyectos relativamente recientes que han transformado la relación de Castañeda con su río. La senda se inauguró oficialmente en el verano de 2014, como parte de un plan de recuperación ambiental de las riberas del Pisueña después de invertir en unas canalizaciones y tuberías enormes que se ven desde este punto. Se llevó a cabo una importante obra de saneamiento que, aunque se deja ver en algún punto, ha permitido que el río esté hoy más fuerte y sano que nunca.
📋 Datos prácticos
📍 Recorrido: Desde el área recreativa de Castañeda hasta la pequeña presa, ida y vuelta. Unos 4 km en total.
🍼 ¿Apto para carritos? En su mayor parte sí, siempre que el carrito tenga ruedas grandes. El camino es de tierra compacta y está bien mantenido. Tened en cuenta que hay un puente de madera que puede ser resbaladizo en días húmedos y que no todos los carritos pasan cómodamente.
👟 Calzado: Nada de sandalias ni calzado de calle. Zapatillas deportivas como mínimo, botas de senderismo si habéis tenido lluvias recientes. El camino puede estar muy embarrado y algunas raíces y piedras traicionan.
🌿 Respeto al entorno: Estáis en una zona de ribera natural habitada por fauna real, no en un parque temático. No os metáis en el río salvo en las zonas habilitadas, no dejéis basura y si os cruzáis con animales, mantened la distancia.
⏱️ Duración aproximada: Entre 1h y 1h30 tranquilamente, contando paradas y el tiempo de juego en el área recreativa.
🐕 Perros: Permitidos, con correa.
El objetivo era crear un corredor verde que no solo protegiera el ecosistema, sino que también permitiera a las familias disfrutar del entorno de una forma cómoda y segura, y que en nuestra opinión se ha conseguido.
El área recreativa de Pomaluengo nació de forma paralela para dar un sentido social al recorrido. Se diseñó aprovechando el espacio junto al río para instalar los juegos y la tirolina, convirtiendo una zona de ribera en el punto de encuentro que es hoy.
Desde su creación, las instalaciones han tenido varias mejoras, lo que explica que el parque se vea tan cuidado y sea uno de los grandes reclamos para los que visitamos la zona con peques. Y ya sabemos que las tirolinas en Cantabria son sinónimo de éxito seguro.
El recorrido 🥾

Junto a las tirolinas verás el camino que forma parte de la senda fluvial del Pisueña. Haz como Dorothy y entra en este camino (mejor sin tacones 🤣) donde da comienzo tu aventura. Lamentamos que no puedas encontrar al Mago de Oz, aquí solo tenemos anjanas, trentis y ojáncanos.
Bromas aparte, pasados unos 40 metros verás un columpio a mano derecha. El camino te lleva a una pista asfaltada, que te lleva a un breve tramo urbano que tendrás que coger en sentido de la mano derecha. Son unos 200 metros hasta que se acaba el pueblo y llegas de nuevo a la senda fluvial del Pisueña. ¡Verás cómo merece la pena!

Pasados esos 200 metros, te topas de nuevo con el río Pisueña. Y además lo haces en un meandro (una curva) que forma un paisaje del que parezca que vaya a salir una anjana 🧚🏻♀️
El camino está muy bien vallado y mantenido desde hace años. Además, guarda una pequeña distancia hasta el río, por lo que iréis de los más tranquilos mientras disfrutáis del paisaje.

Continúa el paseo. Lo que viene a partir de aquí es lo mejor de la ruta. Mi punto favorito es este con un puente de madera. Ojo por si son días húmedos y se puede resbalar alguno. Mejor cruzarlo de la mano, que toda precaución es poca.
A ambos lados del camino, el bosque de ribera se va cerrando poco a poco. Alisos, fresnos, robles y sauces forman una bóveda natural que en verano agradecerás enormemente.
Si vais con ojos atentos, el río también tiene lo suyo: en temporada no es raro ver truchas y piscardos moviéndose bajo el agua, y si miráis hacia arriba, es fácil cruzarse con una garza real, algún cormorán o las lavanderas saltando de piedra en piedra.

Y así llegamos a una pequeña presa que es punto de reunión de familias y vecinos, fin de la ruta del Pisueña. Poco después verás un aparcamiento (que suele ser nuestro punto de inicio habitual) y el camino que sigue hasta el Barrio de la Cueva, pero nosotros te invitamos a volver sobre tus pasos hasta el área recreativa, mientras disfrutas de la preciosa ribera del Pisueña.

💡Más ideas
Un secreto río abajo: Si al llegar al final todavía tenéis ganas de más, os cuento un pequeño secreto: la senda no termina exactamente ahí. Si os animáis a continuar un poco más y cruzáis por debajo del puente y las grandes canalizaciones, os esperan unos 400 metros adicionales de ruta que son una auténtica maravilla.
En esta parte el arbolado es todavía más cerrado y frondoso, creando un rincón casi mágico. Además, al ser una zona de pasto muy tranquila, es fácil tener encuentros cercanos con la fauna local. De hecho, ¡nosotros tuvimos la suerte inmensa de ver a una vaca parir a una jatuca en directo!

Fue un momento emocionante que nos recordó lo vivo que está este valle. ⚠️También vino «su tía» corriendo hacia nosotros para recordarnos que esto no es un parque temático, sino la vida del campo que ha sostenido a Cantabria durante milenios, y que es mejor disfrutar de la naturaleza sin entrometernos.
Si después de recorrer la senda fluvial y jugar en el río todavía os queda energía (que con peques, ya sabemos que la respuesta suele ser «sí»), Castañeda y sus alrededores tienen rincones que merecen mucho la pena:
Parque «El Alguacil»: Si habéis aparcado en el Punto Limpio, tenéis la joya de la corona al lado. Está recién inaugurado. Además, este parque es cubierto, lo cual es un salvavidas en Cantabria. Tiene unas tirolinas espectaculares de más de 30 metros, un barco pirata y un castillo que los va a tener entretenidos un buen rato mientras vosotros descansáis un poco en la zona de descanso bajo las flores de colores. A mi me encanta especialmente un parchís gigante en el suelo del parque, que siempre acaba generando partidas familiares muy competidas.

Colegiata de Santa Cruz: Para los que queráis un toque cultural, esta joya del románico cántabro está muy cerca. No es la visita más larga del mundo, pero la colegiata tiene una presencia que sorprende, y nunca falla si le decís a los peques que es un castillo,👸🏻y si os fijáis bien en los canecillos de la techumbre, hay figuras de animales que les encantará buscar.
Laberinto de Maíz: Si vuestra visita coincide con los meses de verano (de julio a octubre, aproximadamente), no podéis perderos el Laberinto de maíz La Flor. Está a muy pocos minutos en coche y es una de nuestras aventuras favoritas. Tenéis todos los detalles y consejos para no perderos (literalmente) en el artículo que publicamos sobre el laberinto.
¿Qué os ha parecido esta ruta? Si conocéis algún otro rincón secreto a orillas del Pisueña, ¡contádnoslo en los comentarios! Nos ayudan muchísimo y nos encanta veros desde el otro lado de la pantalla.

Hoy hemos paseado por la senda fluvial del Pisueña. No defrauda. Hemos ido y venido encantados! Muchas gracias por enseñarnos estos lugares con tanto encanto.
Qué alegría que os haya gustado . La verdad es que ha sido todo un descubrimiento