Ruta en familia por la Calzada Romana del Monte Fresneda
La Calzada Romana del Monte Fresneda es uno de esos tesoros escondidos en Cantabria que sorprende tanto por su historia como por su entorno natural. Una ruta en la que se mezclan historia, naturaleza y aventura apta para todas las edades en pleno corazón de Cantabria.
Esta ruta circular, de apenas 5 km ida y vuelta, es perfecta para hacer con niños, incluso si no están acostumbrados a caminar mucho. Se trata de una excursión de unas dos horas, fácil, muy accesible, con poco desnivel (279 metros), y que permite asomarse a más de dos mil años de historia.

Hay un par de tramos, que aunque cortos, tienen bastante pendiente y tramos empedrados, por lo que no es una ruta accesible para hacer con cochecitos de bebé. Si quieres una bien sencilla, desde el mismo Somahoz sale una ruta bien sencilla para niños que puedes descubrir en este enlace.
Un camino con 2.000 años de historia
Este tramo de calzada formaba parte de una importante vía romana: la Vía Legio VII Gemina ad Portus Blendium, que unía la ciudad de León con los puertos cántabros de Suances (Portus Blendium) y Santander (Portus Victoriae Iuliobrigensium).
Su trazado se remonta al siglo I, alrededor del año 20 d.C., cuando los romanos querían asegurar el control del territorio cántabro y facilitar el transporte de minerales hacia la meseta.
El camino, trazado por ingenieros militares y posiblemente construido por esclavos, prisioneros o legionarios, sigue los estándares clásicos de las vías romanas. Primero se excavaba una trinchera, se rellenaba con arena y piedra, y luego se colocaban grandes losas de arenisca local.
El centro de la vía se elevaba ligeramente para facilitar el drenaje del agua. A día de hoy, aún se conservan 629 metros con el empedrado original, incluyendo canales de desagüe, marcas de ruedas de carros y hasta un pequeño puente que cruza un regato.
¿Cómo llegar a la Calzada Romana del Monte Fresneda?
Es muy fácil llegar a la calzada romana del Besaya. Se sitúa en Los Corrales de Buelna, en la comarca del Besaya, en el corazón de Cantabria.
Para llegar en coche, tan solo hay que coger la salida 168 de la autovía A67, que comunica Cantabria con la Meseta. Una vez bajes hacia Los Corrales de Buelna, verás un cartel indicativo de la calzada romana del Monte Fresneda y de otra que nos dejó los dientes largos, la subida al Monte Gedo.
Como es un poco difícil aparcar allí, te recomiendo bajar la carretera y aparcar en la estación de servicio que te encontrarás a mano izquierda. Una vez aparcados, podrás cruzar un par de pasos de cebra con mucha precaución y subir unos 200 metros por el cemento del lateral de la carretera, siempre llevando a los niños de la mano.

Aquí tienes el enlace de Google Maps para llegar a esta preciosa ruta de tiempos inmemoriables.
Si quieres usar el transporte público, puedes venir en tren hasta los Corrales de Buelna. La estación está a unos 15 minutos, y siempre merece la pena disfrutar de esta bella localidad.
Lo que hace especial esta ruta para familias
Además de su valor histórico, esta ruta es especialmente recomendable para familias por su accesibilidad y belleza. Es lo suficientemente corta para que los niños no se cansen, pero lo bastante interesante como para mantener su atención.
Cuando caminamos por una calzada romana real, donde se ven las losas originales y las marcas dejadas por los carros hace siglos, el paseo se convertía en una pequeña aventura que nos remontaba a tiempos de los romanos, y nos imaginábamos que estábamos paseando por el Foro de la misma Roma.
Los bosques del monte Fresneda aportan sombra, frescor y un ambiente mágico durante todo el recorrido, ideal para cualquier época del año. Te recomiendo hacerla varias veces en distintas estaciones porque la experiencia cambia completamente: en otoño, con la caída de las hojas, o en primavera, con todo el verdor, cada paseo tiene su propio encanto.
Además, al tratarse de una ruta que parte desde Los Corrales de Buelna o desde Collado de Cieza, hay opciones para hacer una parada al final y tomar algo o comer, lo que completa un plan perfecto para un día en familia.
Cómo es la ruta de la Calzada Romana
La ruta comienza en Los Corrales de Buelna, a unos 128 metros de altitud, y asciende suavemente hasta el Collado de Cieza, a 407 metros. El primer tramo discurre por una pista que va paralela a la autovía, pasando entre plantaciones de eucalipto y pinares, y en el que se mezclan los sonidos de la naturaleza con el bullicio de la autovía.
Poco a poco, el camino se adentra en un bosque más autóctono y frondoso que nos hace olvidarnos del ruido de fondo de la civilización, y empiezan a aparecer los restos visibles de la Calzada Romana del Besaya.
Hay dos tramos especialmente bien conservados. El primero, de 100 metros, está cerca del barrio de La Contrina y aún conserva parte del pavimento y un canal de desagüe. El segundo, de unos 655 metros, conecta Collado con La Contrina y muestra tramos enlosados, desagües transversales y señales claras del paso de los carros romanos. Estos restos, además de ser un recurso educativo excelente, despiertan el asombro de mayores y pequeños. Yo no hacía más que pensar en los pobres caballitos 🐴️ que tiraban de aquellos carros por esas losas tan grandes e incómodas.
Justo a mitad del camino, hay un claro en el que se han tallado algunas figuras mitológicas, que tanto nos recuerdan a la muy cercana senda mitológica del Monte Tejas. También hay un cartel explicativo del método de construcción de las calzadas en tiempo de los romanos.

La señalización tiene pocos años y es buena, aunque ya va dando muestras de abandono. En los tramos que coinciden con rutas de GR y PR, encontrarás balizas con un capuchón de acero corten, una anilla roja y el escudo del Ayuntamiento de Los Corrales de Buelna. Esto hace muy fácil seguir el camino, incluso si es la primera vez que lo recorres. También te indican por dónde no hay que seguir, así que el sendero de la Calzada Romana de los Corrales de Buelna no tiene pérdida.
El último tramo está indicado con un número VI Romano, que no he sabido descifrar lo que significaba, porque los romanos medían las distancias en pies, que suponían 1,48 metros cada uno. En este punto te encuentras con una valla para el ganado y la senda se acaba, aunque no pudimos evitar la tentación de cruzarla para tomarnos un tentempié y disfrutar las vistas desde lo alto del Monte Fresneda.

Consejos prácticos para disfrutarla
- 👟 Lleva calzado cómodo, preferiblemente de montaña o deportivo.
- ☀️ Aunque hay bastante sombra, en verano es buena idea llevar gorra y agua.
- 📷 No olvides la cámara o el móvil para hacer fotos: entre la historia y el paisaje, hay mucho que capturar.
- 🧠 Si vas con peques, podéis jugar a imaginar cómo sería caminar por allí hace dos mil años o contar los tipos de losas.
- 🍽️ Al terminar, tanto en Los Corrales de Buelna como en Collado de Cieza hay bares y restaurantes donde reponer fuerzas.
Un viaje al pasado… y una experiencia familiar inolvidable
La Calzada Romana de Los Corrales de Buelna, también conocida como Calzada del Monte Fresneda o Calzada Romana del Besaya, no es solo un camino antiguo. Es una oportunidad para que las familias se sumerjan en la historia de una forma vivencial, en plena naturaleza y con un plan que se adapta a todos los ritmos.
Una escapada perfecta para quienes visitan Cantabria con niños y quieren algo diferente, cultural y muy especial.
Si aún no la conoces, apúntala en tu lista de planes. Y si ya la has hecho, seguro que te quedan ganas de volver… porque este tipo de rutas, con historia y corazón, siempre invitan a repetir. No te olvides de compartir este artículo en tu red social favorita, y de poner comentarios de qué tal te ha parecido al final del artículo. ¡Nos ayuda un montón!
Nos vemos pisando praos.

Hoy hemos aprovechado la tarde del viernes xa recorrer la Calzada Romana del Monte Fresneda. Nos ha gustado mucho. Impresiona el saber que ya pasaron x ahí hace 2000años y fueron ellos los q lo hicieron. Y todavía está ahí… No hemos visto a nadie más… Ibamos escuchando los pájaros. Y con la luz del sol justo antes del atardecer…😍
Como siempre, muchas gracias por enseñarnos estos rincones tan especiales.
Gracias por compartir tu experiencia y tu ilusión con todos. Realmente, es un tesoro